El proyecto Torre Siete 21 es un desarrollo habitacional cuyo principal
objetivo es minimizar la huella de impacto sobre el terreno, compactando todo
el programa arquitectónico en una torre de nueve niveles. Mediante esta
estrategia, la mayor superficie del predio permanece sin intervenir,
maximizando áreas permeables y de vegetación endémica.
Siguiendo esta filosofía, el nivel de acceso se desplanta sobre pilotes,
permitiendo que el usuario desde su arribo al sitio mantenga visuales directas
hacia la playa a través de la edificación, además de proporcionar protección
ante fenómenos meteorológicos adversos.
El programa incorpora una unidad habitacional por nivel, en cada uno se
ubicaron las circulaciones al poniente para librar el centro y tener la mayor
apertura visual. Cada unidad cuenta con una terraza social que se van intercalando para
lograr dobles alturas que permitan la mayor incidencia solar para ubicar las
piscinas, además de darle dinamismo a la fachada principal.
Otro aspecto a resaltar es la optimización de áreas de servicio en cada
nivel, estableciendo un sistema de mantenimiento centralizado y eficiente. El
nivel superior desarrolla un rooftop con amenidades que aprovecha visuales
privilegiadas debido a su altura. En planta baja se emplaza la piscina general
que evoca las ondulaciones y brisa marina mediante su configuración orgánica,
creando un espacio recreativo rodeado del contexto natural.
El diseño y construcción incorporan materiales regionales como resina chukum, maderas en tonalidades naturales y concreto pulido en áreas específicas, garantizando durabilidad y resistencia a la intemperie, además de consolidar una estética cálida y armónica con el entorno costero.
Este proyecto fue galardonado con Medalla de Plata en la XVI Bienal Yucateca de Arquitectura 2025, en su categoría de Vivienda Multifamiliar.